El Economista:  Para el IMEF, la mejora competitiva del Gobierno radica en trasladar sus trámites a la era digital de Industria 4.0 (concepto también conocido como cuarta revolución industrial, Industria inteligente o ciberindustria del futuro). Ejemplo de ello es la factura electrónica, Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI) implementado de acuerdo con estándares definidos por el Sistema de Administración Tributaria (SAT).

Se origina en el 2003 en Chile, con una resolución por la cual los contribuyentes tienen la posibilidad de utilizar este sistema de manera voluntaria.

A nivel global, el incremento de la facturación electrónica fue en el 2017 de 13% para empresas y el sector público. En el caso del segmento B2C Business-to-Consumer, (B2C), aumentó a 12%, de acuerdo con el estudio E-Invoicing/E-Billing International Market Overview & Forecast.

Factura electronicaEl volumen de facturas electrónicas, a nivel global, intercambiadas alcanzó el año pasado los 36 billones de facturas. En ese escenario, Latinoamérica volverá a ocupar un lugar protagonista. El avance del informe anteriormente citado asegura que la región moverá unos 15 billones de facturas, de las cuales 9 billones corresponderán al ámbito B2B2C que agrupa el B2B (business to business) y el B2C; reflejando con ello que cada vez más empresas buscan proveedores de tecnología para estas actividades.

Como modelo único de facturación, la factura electrónica es el presente de muchos países latinoamericanos. En países como México o Brasil, el documento electrónico es utilizado en 100% de las operaciones comerciales. En otros como Chile, Argentina, Colombia, Perú, Costa Rica o Uruguay, se trabaja para implantarlo a mediano plazo.

Los pioneros en su uso son Chile, México y Brasil, donde se ha masificado y avanza en procesos de cumplimiento fiscal, como la contabilidad electrónica para empresas con facturación de hasta 5 millones de pesos. El objetivo es facilitar estas tareas a los contribuyentes reduciendo costos.

Algunos factores comunes son la obligatoriedad, trámites administrativos previos, códigos de control fiscal, firma electrónica, formatos, almacenamiento, entre otros.

En el contexto actual de globalización, las empresas tienden a operar en mercados internacionales. En México la presión vino de las grandes cadenas comerciales que tenían todos sus procesos automatizados, excepto la facturación de proveedores.

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